Hace 70 millones de años, los peligros no solo provenían de los grandes depredadores terrestres como el T-Rex o monstruos marinos como el Spinosaurus.
El Quetzalcoatlus vivió hace unos 67 millones de años en el Cretácico superior. Su nombre, en honor a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que adoraron la mayoría de culturas mesoamericanas, es también una referencia de su enorme tamaño.
De pie, este monstruo volador podía alcanzar una altura similar a la de una jirafa (aproximadamente 5.2 metros). Al abrir sus poderosas alas de par en par, podía alcanzar una envergadura de 12 metros, lo mismo que una avioneta para cuatro personas.

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